sábado, 13 de junio de 2015

A mi gato Mío.

Yo te quiero recordar bonito, loquito
entrando a hurtadillas, mordiendo mis tobillos
de noche saltando y corriendo, bonito
sobando mi mano lisa, listillo
ojitos que de noche eran tan lindos
y ese saludo que dabas en las mañanas, qué lindo.
duermes ahora, gordito
mi Mío feito
te quise mucho, bonito.

sábado, 11 de octubre de 2014

siete es el número de la suerte, ¿no?

Vivían siete promesas en un cajón olvidado, cubierto de polvo y falsas esperanzas. Estaba Amor, que fue olvidada de primero, algo inocente, de mejillas rosa y ojos brillantes; siempre estaba tarareando. Luego seguía Confianza, que era algo energética, y molestaba mucho a Amor, tirando de sus cabellos y gritando en tono burlón "¡Sin mi no vives, ilusa!". Compromiso era callada, siempre llegaba tarde a las meriendas y nunca cumplía su palabra, y nunca, nunca devolvía los libros prestados. Diversión era depresiva, siempre llorando en un rincón, aunque se llevaba muy bien con Compromiso, entre las dos se intercambiaban anécdotas; seguro que todas inventadas. Orgullo era sumisa, a todos decía que sí, excepto a Amor, que todo le negaba, aunque cuando nadie miraba dibujaba corazones alrededor de sus nombres. Atrevido era todo menos osado, le gustaba mucho leer, pero Compromiso siempre le quitaba los libros y nunca se los regresaba, a veces hablaba con Orgullo sobre lo injusto de la vida. Y por último estaba Amistad, que siempre estaba sonriendo, casi no salía de su habitación; era prácticamente muda, no saludaba ni se despedía de nadie, y siempre, siempre estaba sola.

miércoles, 17 de julio de 2013

bla.

La pasividad me está derrotando; la apatía por mis estudios, por mi futuro de persona adulta, responsabilidades venideras; el olvido de mis libros, mis historias, los borradores que se acumulan. Todo esto me está derrotando... O no.

¿Antes estaba ganando? 

viernes, 3 de mayo de 2013

Ellos, los que viven soñando.

Manuela sueña con cielos color malva, nieve de confeti y vientos sabor a chocolate. Imagina el mundo sobre su cabeza, girando en sentido contrario, con mares tibios y claros. Por el campo de grama, que refleja el color del cielo, que acaricia la planta de sus pies desnudos. Manuela en medio de todo, flotando, sonriendo y durmiendo. Y el sol le calienta los hombros de miel y le colorea las mejillas con pétalos de rosas rojas. Y ella sueña, con un tiempo que no existe.

Rodrigo siempre corre. Rápido y sin pausa, con la respiración calmada, los ojos entrecerrados y acuosos. El cabello rebelde que le huye al viento, los brazos que arden, las piernas y pies que gritan con cada paso largo. Él siempre corre, despacio y calmado. El hormigueo acompasado de los dedos, el estómago tibio, lleno de mariposas revueltas. Hay veces que los ojos lloran por la luz del sol, por el viento que corta y enfría, otras porque la realidad no existe cuando Rodrigo sueña que corre.

Juli combate con monstruos cuando oscurece. Los combate con su espada de cristal, que a veces es de fuego, ardiente y salvaje. Con unos ojos que no temen nada, los vence con la habilidad de un héroe, con la valentía de un hombre fuerte. Juli los ve huir a la distancia, a los fantasmas y a las criaturas que siempre tienen forma de sombra; a las que se esconden bajo camas, tras puertas, y en la nubosidad de la mente. Juli los ve, los enfrenta y los vence. Porque él es fuerte y valiente, el único héroe de sus sueños. Juli combate con monstruos, cuando duerme, y los vence siempre.